La Olimpiada Nacional de Estudiantes “Yo soy un profesional” es la mayor olimpiada multidisciplinar para estudiantes de todo el mundo que cursan estudios en universidades rusas. Valeria Aleksándrovna Kasamara, directora de la Asociación de Organizadores de Olimpiadas Estudiantiles “Yo soy un profesional”, nos habla de las oportunidades únicas que ofrece la Olimpiada a los jóvenes especialistas, las historias de éxito de los participantes extranjeros, las áreas más populares, los resultados de la última temporada de la Olimpiada y las novedades.
La Olimpiada “Yo soy un profesional” abre todas las puertas


Reconocimiento internacional
Hoy en día, la Olimpiada “Yo soy un profesional” es cada vez más popular entre los estudiantes talentosos del extranjero. Las cifras hablan por sí solas: desde su creación, ha reunido a más de 30.000 participantes extranjeros de 147 países. Esto confirma el reconocimiento mundial del nivel de la educación rusa y de la propia Olimpiada como fuente de oportunidades para iniciar una carrera profesional y seguir creciendo. Pero para nosotros lo más importante no es la cantidad, sino la calidad y la profundidad de la integración.
La VIII temporada fue un hito importante en el desarrollo de la Olimpiada. Al final, 74 estudiantes extranjeros obtuvieron diplomas, demostrando que pueden alcanzar el éxito al mismo nivel que los talentos rusos. No solo vienen por un diploma, sino por la oportunidad de integrarse en la comunidad profesional de Rusia y acceder a tecnologías y proyectos de vanguardia. Algunos se quedan aquí para desarrollar su carrera, mientras que otros regresan a su país con nuevos conocimientos, ideas y estrategias de desarrollo en diferentes ámbitos, desde la medicina hasta el sector agroindustrial.
Sentido de comunidad
En la Olimpiada reina un ambiente cargado de profesionalidad. No se trata solo del entusiasmo de la competición, aunque sin duda también está presente. Es una sensación de comunidad, de inmersión en la futura profesión. Desde el principio, partimos de la idea de que la Olimpiada no es un examen, sino más bien un gran campo de pruebas profesional, donde puedes poner a prueba tus habilidades sin riesgo alguno y comprender de lo que eres realmente capaz.
Los jóvenes vienen aquí no solo para ganar, sino también para encontrar a otros como ellos. Los jóvenes se encuentran en un entorno en el que pueden debatir las tareas profesionales más complejas con personas que comparten su nivel de motivación e interés. Nuestros foros educativos y escuelas se convierten en lugares verdaderamente emocionantes. Cuando estudiantes de decenas de universidades de todo el país, que en otras circunstancias nunca se habrían conocido, se reúnen en un mismo lugar y comienzan a generar ideas, debatir y buscar soluciones, eso es precisamente la energía comunitaria que estamos creando.
Capacidad de adaptación
Sin duda, los participantes extranjeros lo tienen más difícil, pero nuestras observaciones muestran que ninguna barrera detiene a un estudiante motivado, sino que, por el contrario, lo fortalece. En primer lugar, vemos que a la Olimpiada acuden jóvenes decididos con un alto grado de adaptabilidad. Ya han tomado una decisión clave: venir a estudiar a Rusia. Están inmersos en el entorno lingüístico, muchos estudian en ruso, por lo que a menudo dominan no solo el vocabulario cotidiano, sino también el profesional.
En segundo lugar, la preparación para la Olimpiada es para ellos una continuación natural del proceso educativo, y no algo separado. Utilizan los mismos recursos que los estudiantes rusos: literatura educativa, ejercicios de entrenamiento, webinarios de las principales universidades. Muchos reciben ayuda de sus profesores, compañeros de clase e incluso de sus seres queridos.
Y en tercer lugar, lo que es extremadamente importante, la Olimpiada evalúa ante todo las competencias profesionales. Un modelo matemático genial o una solución de ingeniería se pueden expresar también mediante fórmulas, planos y código. El éxito de los extranjeros se debe en un 90 % a su perseverancia y a su disposición a ponerse a prueba a sí mismos.
Una de nuestras prioridades es crear un sistema específico que permita realizar un seguimiento de la trayectoria profesional de los participantes, y los estudiantes extranjeros no son una excepción.

Áreas más demandadas
El panorama de los intereses de los estudiantes extranjeros es muy representativo. Para ellos siguen siendo muy atractivas las áreas fundamentales y clásicas, que son la tarjeta de presentación de la educación rusa en todo el mundo.
Según los datos de la temporada pasada, las áreas más populares entre los finalistas extranjeros son las siguientes: en primer lugar, “Medicina General y Pediatría”; en segundo lugar, “Matemáticas”. “Ingeniería de Software” y “Física y Tecnología Nucleares” son ámbitos en los que Rusia mantiene un liderazgo tecnológico absoluto. Cierran el top 5 “Programación y Tecnologías de la Información” y “Publicidad y Relaciones Públicas”.
Estamos desarrollando activamente programas que respondan a las demandas actuales del mercado laboral. No es casualidad que una de las nuevas asignaturas sea “Relaciones Internacionales”: ahora se necesitan especialistas capaces de entablar un diálogo en un mundo multipolar. Entre las nuevas áreas de la IX temporada también se incluyen ámbitos que reflejan las prioridades nacionales: “Psicología de la Inclusión”, “Metalurgia Ecológica”, “Gestión de Productos en el Negocio Digital” y “El Ártico Ruso: Territorio de Profesionales”. Y estamos seguros de que estas asignaturas serán muy demandadas, entre otros, por los extranjeros que vienen a Rusia no en busca del ayer, sino de las tecnologías del mañana.
La misión de “Yo soy un profesional” es ser la llave a las oportunidades que ofrece Rusia. Damos a los estudiantes la oportunidad de quedarse a trabajar, aplicando sus habilidades en el sector real de la economía: en fábricas modernas, centros científicos y corporaciones de TI.

Historias de éxito
La educación rusa actual se caracteriza por su flexibilidad, orientación práctica y disposición para responder a los retos del futuro inmediato. Cada vez son más los estudiantes extranjeros que eligen Rusia no como opción residual, sino de forma consciente, por sus sólidas escuelas de matemáticas y sus avances en TI, biotecnología e ingeniería. Las principales universidades rusas se están incorporando activamente a las clasificaciones mundiales, y los programas educativos de las universidades rusas se están convirtiendo en una guía para los estudiantes en un mundo en constante cambio.
Sin embargo, la competitividad de la educación rusa no solo se mide por las cifras de las clasificaciones. Se determina por las historias de éxito de los participantes en nuestra Olimpiada. Tenemos toda una colección de historias de este tipo, y cada participante exitoso tiene su propio camino único.
Tomemos, por ejemplo, a Thomas Gabriel Chang, de Nigeria. Es un participante habitual en la Olimpiada, que ha superado una dura competencia en áreas como “Matemáticas” e “Inteligencia Artificial”. La Olimpiada lo motivó a profundizar sus conocimientos, sistematizar su experiencia y, lo que es muy importante para un estudiante extranjero, le proporcionó una comprensión clara de los requisitos de la industria y el entorno académico rusos. Aprovechó esta experiencia para realizar prácticas en el sector de la alta tecnología y creó su propio startup tecnológico en el ámbito de la realidad aumentada, que ya ha recibido una subvención.
Otro ejemplo es Adyaa Bayarmaa, de Mongolia, medallista de bronce de la primera temporada en la categoría “Finanzas y Crédito”. Este logro le proporcionó una ventaja directa y significativa: la admisión en el máster de la Universidad Nacional de Investigación “Escuela Superior de Economía”, una de las universidades organizadoras, sin necesidad de realizar pruebas de acceso. Pero lo que es más importante, gracias a la Olimpiada se integró en la comunidad profesional de Rusia: participó en escuelas de invierno, donde conoció a altos directivos de empresas líderes y vio desde dentro cómo se crean los productos de TI. Para un estudiante extranjero, esta es una experiencia invaluable que cambia radicalmente su percepción y le abre puertas que de otro modo permanecerían cerradas.